martes, 3 de julio de 2012

IV De Cardexía a Misamis: Canal de Suez

 IV
DE  PORT-SAID  A  SUEZ (El Canal)
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El 24 por la mañana vamos acercándonos a tierras, pero a la costa africana, pues de Europa ya nada volveremos a ver. Lo primero que se presenta a nuestra vista es un alto palo que me dicen es de un barco y otros que un faro. Parece muy alto para lo primero y muy escueto para lo segundo. Sin embargo, percíbense unas escalerillas a sus lados que parecen dar la razón a los que suponen faro, pero no lo es, sino una machina una especie de calria. Vénse también multitud de barcos pescadores con velas latinas y algunos de alto porte. Vénse a los lados del espárrago que tanto nos dió que hablar de árboles y otros detalles que nos indican una no muy grande población, y digo detalles porque sólo se perciben algunos detalles de edificios. El terreno es tan bajo que no se nota, pues no sobresale del nivel del agua, tal que los árboles parece que no arrancan de ella. Es Danita, ciudad que desempeñó un importante papel en la época de las Cruzadas. Nos llaman a almorzar y cuando terminemos ya habrá desaparecido Daneta de de nuestra vista, percibiendo solo algunos barcos y gaviotas que cruzan en diversas direcciones.

A cosa de las 11 comienza a distinguirse Port-Said. El Faro y algunas torrecillas, árboles, luego algunos edificios, pero nada de montañas ni la menor prominencia del terreno. Muchos vapores entran o salen del puerto. Por todos lados del barco vése a todo quisque terminando su correspondencia para entregarla luego al sobre-cargo que la hará llegar al correo. Los marineros hacen preparativos para la entrada en el puerto. Se izan las banderas. Acércase un vaporcito remolcando una lancha en que viene un práctico, al que arrojan una escalerilla de cuerda, y sube al puente donde le esperan el capitán y oficiales. Salúdanse y encárgase de la dirección el práctico, transmitiendo las órdenes el capitán. Vamos entrando en el puerto en donde hay muchos buques de diversos países. Vemos casas de forma elegante y extraña aunque todas construidas con materiales ligeros. Tiene en todos los pisos una especie de galerías abiertas, muy anchas y que deben prestar mucha comodidad y frescura. Pasean diferentes personas por la plaza y muelle y entre ellas, un mozo negro como el azabache muy mal vestido, lo cual nos permite ver su al parecer embetunada musculatura. Llega la sanidad y cubiertas las formalidades, establécese comunicación y saltan sobre cubierta multitud de comerciantes ambulantes que abren sus cajas y presentan mil chucherías que venden bastante baratas, es cierto, pero explotando cuanto pueden al comprador. Por ejemplo, vendían lentes ahumados, que son muy convenientes en este viaje para evitar la reverberación del sol sobre las aguas y el que se metan en los ojos las arenas del desierto. Al principio vendíanlos a cuatro pesetas y últimamente a una. Yo me los traía ya de Barcelona pero quise comprar unos gemelos que pregonaba un italiano y me pidió seis duros y que no ganaba ni media peseta. Desistí de la compra, pero poco antes de marchar los obtuve por cincuenta reales.

Rodeaban el barco multitud de rapaces que pedían les arrojasen monedas e iban a buscarlas al fondo de mar. No me extrañada esto pues ya he visto buenos buzos, pero me chocaba como en unas aguas revueltas por el continuo movimiento de buques podían distinguir una moneda de cobre. Veíanse flotando en el mar unos extraños seres que dudo si pertenecerán al reino vegetal o animal. Eran de éste, llámanse "aguas malas" y su forma es muy parecida a la de los hongos, pero de un precioso color azul. Conóceseles también por la denominación de "de la muerte señor Amaro" tontos.

Pero vamos a tierra que sólo nos conceden dos horas exactamente. Saltamos en botes, en que a porfía nos convidan unos asquerosos marineros turcos. Ponemos al fín el pié en el muelle y pisamos tierra firme. Arranca frente al punto donde desembarcamos una calle recta que me pareció corta pero que luego resultó inacabable.

Port-Said es una población de lo más original del mundo. Debe su existencia al Canal y vive explotando a los viajeros. Vénse allí individuos de todas las religiones y óyense hablar todos los idiomas. Las calles son tiradas a cordel. Su piso es de arena así que cuando llueve, lo que ocurre con frecuencia, no se podrá transitar por la población. Cada casa es un comercio, de todos lados asaltan a uno ofreciéndole cincuenta cosas. Oí mucho en un café, acerqueme y ví a varios compañeros que estaban tomando cerveza. Había una orquesta compuesta casi toda de mujeres alemanas. Hicieronme gracia sobre todo las que tocaban timbales y platillos. Decían que eran muy bonitas, pero a mi ninguna me chistó, y sólo una encontré pasable. Lo más gracioso fué que cuando los aficionados a cerveza pagaban por cada copa una peseta, acercóseles a la mesa una señora con un platito cubierto con una servilleta muy limpia y con algunas monedas de plata. No decía una palabra, pero alargaba el plato donde algunos depositaron su peseta creyendo que así pagaban pero resultó que aquello era para las músicas y tuvieron que soltar nueva mosca.

Visité la mezquita árabe, que ví sólo desde la puerta por no descalzarme. Algunos mahometanos estaban tumbados, como durmiendo, otros arrodillados hacia Oriente, bajándose al suelo con frecuencia, y otros en una asquerosa pila que había en la entrada hacían sus abluciones. Dentro no había altar ni cosa parecida. Una especie de camarín vacío y un púlpito de forma extraña que es de donde el ministro lee el Corán y habla.

Entré también en una humilde Iglesia cristiana donde recé algunas oraciones. Ví otra de mucho mejor aspecto, pero no entré pues el tiempo no llegaba a nada. Pasé también por junto a la Griega que está cerrada; tenía una cruz de cuatro brazos, cada uno hacia su viento.

Paseábanse algunas inglesas muy elegantes, con trajes claros acompañadas de niñeras muy bien vestiditas. Entre las muchas cosas que nos ofrecían, chocáronme unos borriquitos que se alquilaban. ¡Borricos de Cartagena! ó ¡Borricos de Barcelona! Nos decían. A los ingleses se los ofrecían probablemente de Liverpool y a los franceses de Marsella. Aunque el español es lo que menos hablan entendíannos bien, sin embargo chapurreando palabras en diversos idiomas, y es que aquello tiene algo de Babel.

Encontré mujeres con su caras cubiertas por un velo negro que sujetan con una cosilla de latón y que les dejaba descubiertos los ojos. Por supuesto que los llevan de adorno pues con frecuencia se dejan ver la cara. Tambien es verdad que no ví ninguna que fuese fea. Delante de algún asqueroso café, veíanse algunos mozos reclinados negligentemente y fumando en sus largas pipas con su habitual gravedad.

Volvimos a bordo. Aún tardamos más de una hora en zarpar. Muchos eran los vapores que entraban y salían, como que el movimiento del canal es grandísimo. Y no es nada lo que se paga. Nuestro buque aportó cera de 13.000 duros por viaje de ida y vuelta. Una friolera ...

Parecíame un barco inmenso el "Isla de Panay" pero entró en el puerto un vapor de la marina inglesa, lleno de migrantes para Australia. Era precioso, con dos chimeneas y cuatro palos y comprendíase que debiera tener grandes comodidades. Debía llevar cerca de dos mil personas entre tripulantes y pasajeros.

Al anochecer salimos para entrar en el canal. Antes no podía pasarse más que de día, pero ahora colocan en proa un aparato eléctrico con un gran foco que va iluminando el paso. El canal es estrecho, algo menos que el río Ulla, junto al puente. Hay estaciones para el cruce, pues los buques no pueden ir más que de uno a uno, y a veces hay que detenerse para esperar a que lleguen otros. No puede andarse más que cuarto de máquina que resulta como unas dos leguas por hora. Debíamos llegar a Suez en unas veinte horas, pero no contabamos con las huéspedas y de éstas tuvimos tres, nada menos.

Primera huespeda del Canal.- A dos horas de Port-Said se descompuso el aparato eléctrico y dijo "no quiero dar más luz". Estuvimos detenidos en una estación desde la nueve de la noche hasta las dos y media de la madrugada en que trajeron otro aparato de Port-Said. ¡Y que espectáculo tan delicioso! El canal en el punto donde nos vimos forzados a detenernos formada una gran recta y allá bastante lejos en realidad, pero que nos parecía al principio muy cerca, veíase un sol eléctrico que todo lo iluminada. Tardó lo menos una hora en llegar junto a nosotros. El aspecto que ofrecían las orillas del canal profundamente iluminadas, y nuestro mismo barco en la parte de proa, era precioso. Próximo ya el barco quedamos en la oscuridad, pues la luz va en disposición que alumbra sólo a una distancia. Tres buques ví en esta disposición hasta que cansado me retiré a descansar.

Púsose el buque en movimiento a las dos y media de la madrugada, y a las siete desperteme al sentirlo de nuevo parado. Era la 2ª huéspeda. - La niebla, espesísima, no nos permitía distinguir los objetos a dos pasos de distancia, y en esta disposición era imposible continuar. Por fín a las nueve, aclaróse y pudimos seguir nuestra interrumpida marcha.

Caminamos entre Africa y Asia. Mejor dicho, entre arena por la izquierda y arena por la derecha. A uno y otro lado vénse obras de defensa para que las movedizas laderas no se derrumben y se obstruya el canal. ¡Y que obra monstruosa ha sido la de esta vía! Porque no ha sido cuestión de abrir una larguísima zanja sino de abrirla en terreno inconstante, donde un viento algo fuerte destruye en pocos minutos el trabajo de muchos días. Y las dragas continuamente lo recorren limpiando el fango de su fondo. Algunas matas raquíticas y sin jugo, surgen de la arena. Tratan sin duda de procurar alguna Vegetación que enlace tan movible suelo.

Asquerosos moros saltan de la orilla al agua, sin desprenderse de sus harapos que sacan después a costillas, arrojándoles desde el barco frutas y mendrugos de pan que recojen con avidez. A lo lejos vemos alguna caravana que cruza el desierto en dirección a la Meca y en la que no faltan los estrambóticos camellos. Algunos carritos ví también tirados por un moro que hace de bestia. ¡Infelices! Tenemos que hacer frecuentes paradas en las estaciones. Atravesamos un lago en cuyas márgenes se encuentra Ismailía. Hay un palacio que divisamos a lo lejos, rodeado y casi oculto por árboles, donde la Emperatriz Eugenia asistió a la inauguración del canal. Otro, muy bien situado por cierto, de Lesseps y otro del Kedive que en la actualidad está destinado a Harem.

La parte esa de Ismailía, es un precioso oasis en medio de este árido desierto. El calor no nos molesta. Indudablemente se dejó sentir más estos días pasados.

A poco de salir de ese lago, o mejor dicho laguna, pues no tiene grandes dimensiones entramos en el lago amargo muy extenso, y que parece un pequeño mar. De el salimos, o mejor dicho entramos en la última parte del canal que aquí es más estrechos que en los otros trozos.

Después de comer, estaba jugando al tresillo en el fumadero y a cosa de las ocho de la noche, en el momento en que presentaba mis últimos naipes diciendo "entrada y estuche a diez" ... inclínase la mesa, caénse los tantos y sillas, muebles, todo el barco inclínase hacia la derecha y queda inmóvil en esta posición. Era la 3ª huéspeda. - Una varada. Al momento lo comprendí, pues ya sabía lo frecuente que son estos incidentes en el canal y que sólo es cuestión de una detención más o menos larga pero por completo exenta de peligros. Como que no hay posibilidad de hundirse y desde el barco casi se salta a tierra.

Pero como es de suponer no todos tenían esa serenidad y oíanse gritos, carreras, chiquillos que chillan y lloran, padres que los buscan, voces de algunos que tratan de tranquilizar y arman ellos sólos más barullo y viajero hubo que muy precavido corrió a ponerse el salvavidas sin duda para nadar entre arena. Pero en fín a los pocos minutos la gente se fué calmando y renació la confianza. Había quien decía que sería cuestión de algunas horas, otros sostenían que tardaríamos por lo menos tres días. Dispúsose la maniobra, lanzáronse cables que se apoyaron en postes que hay expreso a las orillas funcionaron de cabestrantes y sin oir un grito ni una mala expresión, con el mayor orden, como si se tratara de los más natural del mundo, sentimos que el buque recobraba poco la horizontalidad. Está sin embargo sujeto en el fondo arcillo del suelo, pero merced a nuevas maniobras pronto lo vimos a flote y de nuevo emprendimos nuestra marcha. He oido a personas que han navegado y sufrido accidentes parecidos hacer los mayores elogios del capitán y tripulación. Como hora y media sería todo lo que paramos.

A la una de la madrugada llegamos a cerca de Suez. Se veían luces en el pueblo que está un poco distante del puerto. Había varios buques fondeados allí y el nuestro también se detuvo algo para desembarcar el práctico del canal, y el aparato eléctrico. Tardamos en llegar a Suez de Port-Said unas 33 horas pues perdimos con las "huéspedas" unas o doce o catorce. Suez no tiene el movimiento de Port-Said. Ha perdido con el canal, porque antes transbordaban por ferrocarril los viajeros de allí a Alejandría, pero ahora todos los barcos hacen estación en Port-Said para hacer carbón y con tal motivo sacan todo el jugo que pueden a los pasajeros y en Suez es casi una rareza que se detenga un barco. Yo no ví más que las luces de la población y distinguí algunos árboles ordenados. Son paseos que con trabajo forman pues tienen que transportar la tierra de otro sitio. A las dos horas de la mañana el acha anclóse a la entrada del Mar Rojo.

lunes, 2 de julio de 2012

III De Cardexía a Misamis: Port-Said

III
DE BARCELONA  A  PORT-SAID
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El Juez D. César Augusto Velón Pardo con
otros funcionarios españoles. Filipinas 1.892

El 18 a las tres de la tarde, en la segunda escalerilla del muelle de Colón, entré en un botecito que me condujo al vapor. Este veíase rodeado de infinidad de barquichuelos que conducían a pasajeros y personas que acudían a despedirlos. Posesioné me de mi camarote, o mejor dicho de mi litera, pues hay tres en cada uno y en este viajes van todos ocupados por ir veinte y tantos Registradores de la Propiedad que ahora se implantan en Filipinas. Entre éstos hay algunos amigos y conocidos míos. De Jueces voy yo sólo. Van de promotores fiscales, dos compañeros de mi oposición. Así que no se oye hablar más que de ley hipotecaria, de títulos, inscripciones, etc., etc.

Pero iba diciendo que bajé al camarote, donde deposité mis bártulos, volviendo luego sobre cubierta. Pronto comenzó el buque a largar sus amarras, marchando pausadamente, hasta que libre ya de estorbos, empezó a funcionar la hélice y fuimos dejando agua entre Barcelona y nosotros. Sentados en la toldilla que hay a popa del barco, contemplábamos la vista panorámica de Barcelona que percibimos cada vez más confusa a nuestra vista. El vapor, marcha con un movimiento muy igual, notándose algo la trepidación de la hélice, parecida a la de una locomotora, aunque más suave. La constante preocupación de todo pasajero es el mareo. Si me marearé, si resistiré, etc. La frase cambiar la peseta, que se dice por arrojar, se oye repetir continuamente, y como a cada cual se le nombra el puerto de su destino, óyese a cada momento: ¡"Cambió la peseta Cagayán"!, ¡Y locos sur está mareado! ¡Pongasisión teme que teme! "¿y camarine?", "Allá esta Isabela", etc. etc.

Yo me sostengo, y pasadas las primeras horas va entrando en mí la confianza. A las cinco llamaron a comer. Hay dos comedores de primera clase, y en el mío preside la mesa el Capellán. Senté me a su lado; pareció me gallego, le interrogué y en efecto resulta ser de Monforte. Hemos charlado y somos ya casi amigos. Después resultó que le había sido yo recomendado por los de Díaz Varela, de Santiago, a quienes conozco mucho, y aún creo que me dijo que Tucha era su madrina de mar.

La comida era excelente. Yo embaulé mucho más que por el apetito por la conveniencia de tener el estómago bien repleto. A las ocho llamaron a un refresco, que consiste en thé, café o chocolate, a "plaisir"; salchíchón y galletas. Retireme a las once, hora en que se apagan casi todas las luces a bordo, y descansé bien en mi litera aunque despertando a menudo por la novedad de mi lecho.

Levantéme a las siete, tomé el desayuno, thé, café o chocolate y subí sobre cubierta. Habíamos pasado de madrugada cerca de la isla de Menorca y que por tanto no pude ver. Inspeccionábamos continuamente el mar para ver si distinguíamos algún barco, y cuando así sucedía, era de ver sacar catalejos y gemelos con gran dificultad por el movimiento del buques, se dirigían al punto en cuestión; y a oir las diferentes consideraciones que cada cual hacía respecto a la nave en cuestión. A las diez se almuerza, y a la una otro refresco; pastas y agua de limón, o helados, etc... Con que creo que de "bucólica" no hay que quejarse.

Recorrí todo el vapor. La cámara de primera está a popa. Sigue la de segunda próxima al centro del barco. Luego la maquinaria, cocinas, camarotes de oficiales, etc. y a proa vá el pasaje de tercera. Buscaba yo a popa el timonel y no lo veía y es que va junto al puente del capitán, en donde está el cuarto de derrota situado en el centro del barco. Allí manejando la rueda que comunica con el timón e inspeccionando la brújula va el timonel siempre fijo en su tarea.

A la noche vimos dos faros en la isla de Córcega, cuyas costas no vimos por la hora que pasamos, y los mareos aumentan. Pasamos el mar del golfo de Lyón que siempre ocasiona muchos mareos. Yo me paseo con otros dos sobre cubierta haciendo cada "ese" que parece que tenemos "mona".

El día 20 que fué domingo, dijo misa el Capellán sobre cubierta en un altar portátil. Tiene su poesía el estar oyéndola y ver correr las ondas a nuestro lado. Los marineros todos, excepción de los que en el momento prestaban servicios la oían formados con el capitán y oficiales al frente. Los días no feriados el Capellán la dice en su camarote.

Me anunciaron que se veía tierra, fuíme a proa, e indicáronme los marineros una nubecilla bajo la cual se distinguía. Al principio solo se veía la nube per luego fuí ya divisándola. Era la isla de Marítimos a la que íbamos aproximándonos. Es un inmenso peñasco que se eleva a gran altura y en el que no se halla más señal de la mano del hombre que un punto blanco: es un faro. A poca distancia de ésta se ecuentra la de Sicilia que fuimos viendo toda la tarde y pasando algunas veces muy próximos. En una punta de la isla está una inmensa población que es Maisala. Extiéndese toda a lo largo de la playa y hállase rodeada de otros pueblecillos, villas y caserios, que la hacen parecer inacabable. Esta parte de la isla es muy poblada pero también muy árida. Sus costas y playas tiene golfo, ensenadas ni abrigo alguno. Por eso vemos muy pocas lanchas pescadoras. Algunas cruzan, sin embargo, y una pasó tan cerca que nos saludamos con unos pescadores y no nos oíamos. Y seguimos a vista de Sicilia, no tan poblada ya, pero con la misma aridéz e igualdad. De noche ya, pasamos a vista del monte Etna, a decir pasaríamos a vista, si se viera a aquella hora.

El día 21, nada de particular ocurrió a bordo. No vimos tierra. Sólo pasó algún barco a lo lejos. Vámonos ya conociéndonos casi todos los pasajeros. Va un intendente de administración militar. Tres o cuatro oficiales de diferentes armas. Un presidente de sala de audiencia de Cabú; el juez de Misamis; dos promotores fiscales; veinte y tantos registradores; un administrador de hacienda; un capellán de la armada; un telegrafista; un médico, etc. Van también en tercera clase algunos marineros del crucero "María Cristina" que está en Manila. Van algunas señoras y niños, aunque no son muchos. Ya me voy acostumbrando a la vida de a bordo que se me va haciendo muy agradable, sólo que como mucho y el ejercicio que hago no corresponde, de suerte que voy a llegar muy gordo a Filipinas.

Cuatro o cinco veces, cada día, recorro todo el buque; les hago mi correspondiente visita a los víveres que nos acompañan hasta que los devoramo s y que van en sus jaulas. Conejos, pollos y gallinos, pichones, patos, pavos, carneros, marranos, reses vacunas, etc. etc.

Buscaba al principio al timonel y no lo encontraba porque creía encontrarlo a popa pero no va allí sino sobre el cuarto de derrota y próximo al puente del capitán . Allí mirando a la brújula y con la rueda del timón entre las manos cumple su delicada misión.

El día 22 pasó al mediodía un vapor muy próximo al nuestro; era bastante más pequeño que el que nos conduce. Cerca de la noche divisamos, aunque muy confusamente, los contornos de una isla. No pude precisar cual era, pero sí que pertenecía al archipiélago griego. Nos encontramos pues, en las manos de la Grecia, de ese gran pueblo de la antigüedad. ¡Oh! Y quien pudiera torcer un poco el rumbo hacia el norte y encaminarnos a este histórico país y visitar Atenas, la ciudad de Pericles, y contemplar las ruinas del colosal Partenón... y la heroica Esparta ... y todas esas maravillas que no muy lejos de mi se hallan y que con que placer admiraría...

A la noche vimos los faros que según nos dicen están en la isla de Gandía. El calor va aumentando. Estamos a 28º centígrados pero esto es tortas y pan pintado con lo que nos espera. ¡Y pensar que vosotros, tiritando de frio, os calentarías haciendo algún "magosto", y aumentareis las mantas de la cama! ... Pero en fin, en la próxima que será desde Aden ya podré deciros lo que es bueno.

La vida, a bordo, por ahora al menos, se pasa bien. Yo me levanto a las siete, me desayuno y subo sobre cubierta, me paseo, charlo, leo un poco o escribo hasta las diez que nos dan el almuerzo. Después de almorzar paseo un poco sobre cubierta, y luego charlo o leo, o juego al tresillo; partidillas económicas en jugarnos a céntimos de peseta. Depués de comer si acaso vuelvo a jugar, si no me voy al comedor alto donde está el piano, ó en corro con varios amigos tomo el fresco en la toldilla. De 11 a 12 me acuesto.

Mañana a mediodía llegaremos a Port-Said donde descansaremos seis horas que aprovecharé para saltar a tierra y ver aquello. Luego entraremos en el canal de Suez que tardaremos 20 horas en recorrer, pues hay que ir a cuarto de máquina y gracias que ahora se anda de noche merced a la luz eléctrica. A la terminación del canal está Suez luego se entra en el Mar Rojo hasta Adén, donde haremos carbón y pasaremos algunas horas. Allí volveré a escribirte.

Con que ... "saluten pluriman".

AUGUSTO

Próximo capítulo: de PORT-SAID A SUEZ (El Canal)

domingo, 1 de julio de 2012

II De Cardexía a Misamis: Barcelona

- II -
BARCELONA
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D. César Augusto Velón Pardo
Juez de Cagayan de Misamis 1892

Después de posesionarme de mi habitación y restaurar mis fuerzas en el comedor, salíme a dar un pequeño paseo pues deseaba retirarme temprano para descansar. Fuíme pués, a pasear por las Ramblas, que son unas preciosas calles con un amplio salón central sombreado por corpulentos árboles e iluminando con luz eléctrica; dos como carreteras laterales para tránsito de carruajes y tranvías, y aceras junto a las casas. Estas Ramblas o Rambla, pues aunque con diversos nombres no es sino una que desde la Plaza de Cataluña conduce al puerto, sirven de paseo, y a la ven son punto de tránsito; así que se ven en ellas, lo mismo a la señora prendida con mil alfileres que a la doméstica que vuelve de la compra. Este es un carácter especial de Barcelona que no tiene verdaderos paseos "ad hoc", sino que lo son sus principales calles, y si bien es cierto que nunca están solas, en cambio resulta incómodo el pasear en ellas, pues la gente siempre anda aprisa, como quien va a su negocio.

A la conclusión de la Rambla, junto al Puerto, hállase la estatua de Colón, que está sobre un globo y sostenido en una colosal columna, que a su vez descansa en otro cuerpo del monumento donde hay infinidad de relieves y estatuas alegóricas. De día la veré mejor y subiré a su cima pues leo anuncios de un ascensor que funciona en el interior de la columna.

Adelanto unos pasos más y me encuentro a dos del agua, con un bosque de mástiles delante de mí. Contemplo un momento las tranquilas ondas,  minadas a trechos por reflejos de faroles que penden de algunos buques, y pregunto mentalmente a las olas ¿seréis puerto que me conduzca a mi destino o sepulcro que me guarde? ... Pero mejor guardado estaré por ahora en la cama y ... vámonos a dormir.

A la mañana siguiente fuime a ver lo primero el monumento a Colón a la luz del día. Es soberbio. Mide entre pedestal, columna y estatua 56 metros de elévación. La columna es de bronce de orden corintio, (me parece) estirada y adornada con relieves alegóricos y oportunas inscripciones. Se ha erigido en el mismo sitio donde desembarcó el gran Almirante al retornar de descubrir el Nuevo Mundo. Está de pié, mirando al mar y señalando con fijeza y energía un punto, como diciendo, "allí está el mundo que os ofrezco". En la otra mano tiene unas cartas o mapas, allí estaban los argumentos con que quería probar sus teorías.

Entrando por una disimulada puertecilla, se bajan algunas escaleras y mediante una peseta se sube en el ascensor hidráulico. Caben en él cinco personas, lo que dá una idea de las proporciones del monumento. Se asciende con tal suavidad que a no estar abierta una puertecilla por la que se vé el interior de la columna, creería uno que no se movía. Llegamos arriba, dentro del dorado globo, donde asienta su planta el inmortal genovés; ydesde allí disfrútase una vista panorámica de Barcelona y su puerto.

La ciudad es muy grande. Está situada en una llanada que circunda por un lado el mar, y por otro una cadena de montañas no muy altas, pero si muy pendiente. Las casas llegan a los primeros estribos de las montañas. No todo es Barcelona, pues hay muchos pueblecillos como Gracia, Sans, San Gervasio, Sama, Pueblonuevo, etc. a los que alcanzó en sus ensanches, pero aunque en realidad forman un solo pueblo tienen su denominación y autonomía independiente.

A la derecha mirando hacia el mar, vése el castillo de Montjuich, amenazando con sus baterías de cañones, elevándose a grande altura y con una torrecilla desde donde se explora el puerto y por medio de banderolas y bolas colocadas en diferentes posiciones se anuncian los arribos, salidas y accidentes de los buques, a cuyo efecto hay un telégrafo de señales aprobado oficialmente. A la izquierda, avanza la Barceloneta, que es un arrabal situado sobre un punta que se interna en el mar. Está tan completamente cubierto de casas que hacen el efecto de surgir de entre las aguas.

Descendí de la columna y fuime a recorrer la ciudad sin nadie que me le enseñase ni me sirviese de guía pues agrádame más buscar e ir yo encontrando las cosas, que no que me las vayan pregonando y anunciando. Esto tiene sus inconvenientes, como el que al querer uno dirigirse a un sitio vaya a parar a otro diametralmente opuesto, no sabiendo a lo mejor en que paraje uno se encuentra ... pero eso tiene para mi sus encantos.

De el monumento antedicho arranca un hermoso paseo (el de Colón) que sigue la margen del Puerto. Está adornado con palmeras y plantas vistosas. A su conclusión, hay una estatua de Antonio López, Marqués de Comillas, gran naviero catalán, y Senador del Reino. Así dice:

"Hanse erigido aquí muchas estatuas a hombres distinguidos Clavé, Güell, etc, etc,." Me parece que los elevan más de lo que merecen. Por regla general las inscripciones de estos monumentos se reducen al nombre que quieren inmortalizar, lo cual, si agrada por su elocuente concisión y sencillez, deja al que no sea del país en ayunas. Y de aquí a cien años nadie sabrá quienes fueron aquellos caballeros, ni por qué los han puesto allí.

He hablado del arco triunfal de la exposición que subsiste como casi todos los edificios construidos con tal motivo. El arco de triunfo es de ladrillo, de estilo mozárabe, muy elegante y grandioso, tiene de un lado un alto relieve que presumo representa a Barcelona recibiendo y tendiendo los brazos a la agricultura, industria, artes, etc. etc., que acuden a presentarle sus productos. En el otro lado, hay asimismo, otro alto relieve que no pude descifrar tan claramente; en el centro una matrona que corona de laurel supongo que a las ciencias que se le aproximan; preceden el arco cuatro grandes mástiles, decorados con escudos y emblemas y con la corona condal en el centro de la cual surge un casco con un aguila por cimera. De ellos penden aún girones de las oriplamas que el viento agitaba hace un año.

A continuación está un hermoso paseo y próximos a él los diversos palacios de la exposición. No han sido construidos de pacotilla y para durar sólo dos meses como ya me había figurado. La exposición ha debido ser universal de verdad, y supone un trabajo grande y un esfuerzo inaudito por parte de este pueblo que quiso excederse a sí mismo en tan solemne ocasión.

El parque construido tambien recientemente, aunque muy bello, me pareció pequeño para un pueblo tan grande. Sin embargo, como aquí según llevo dicho son paseos las principales calles, no se necesita tanto de estos amplios recreos como en otras poblaciones. Por lo demás es muy lindo. Tiene su correspondiente cascada coronada por un carro tirado por cuatro caballos en que va Minerva. Carro, caballos, diosa, son de bronce dorado que reluce como si fuese de oro fino. Hay susgrutas y estanques llenos de plantas raras y jardines adornados con exquisito gusto. En Barcelona en esto de jardines se ven preciosidades. Abundan en ellos las palmeras y diferentes plantas de otros países que aquí se han aclumatado; hay alguna con hojas de tres y cuatro metros de largo.

Además de los paseos que he citado no deben de quedar en olvido el de Gracia que llega hasta dicha villa y la Gran Via o calle de las Cortes, que aquí no le pasó como en Madrid que sólo la vimos en las decoraciones de los teatros. Visité la Catedral, que exteriormente por el arco de su puesta central y las preciosas ventanas y rosetones de hermoso estilo ojival, pero en su interior no me agrada. Tiene una nave central y dos laterales; muchísimas capillas, pero muy chiquitas todas. Al conjunto no resulta para mi gusto. La Universidad es nueva: un gran edificio con varios patios y muchas aulas. Entré en la biblioteca y me pareció el salón pequeño para los que allí acuden a estudiar, están incómodos y muy próximos unos a otros, teniendo que distraerse y molestarse por precisión. Aquel salón de la Univesidad de Santiago, serio y fúnebre, eso sí, pero que convida al estudio y meditación y en donde puede uno aislarse de los que le rodean, debiera haberla servido de modelo. Ví también la sala del Paraninfo que tiene muy buenos lienzos y es grandioso, pero lo encuentro tan recargado de adornos con tanto dorado y colorín que me parece poco serio y no me gusta para el caso. Han debido querer imitar el estilo de la Alhambra y resulta impropio.

He visto algunos otros monumentos pero ni yo sé describirlos como corresponde ni tengo tiempo para estudiarlos y trasladar aquí su descripción.
Vapor Isla de Panay

Los principales teatros están todavía cerrados y sólo hay abiertos teatrillos donde domina el mismo gusto que en Madrid. Fuí una noche a ver Luis IX por el viejo Valero que ese papel como ésta en relación con su avanzada edad etsá inimitable. Existen además el Edén-concert, el Palcio de Cristal y los Salones de la unión, que son cafés como teatrillos donde cantan algunas zazuelitas, dan un poco de canto y baile flamenco y sobre todo presentase trouppes françaises que cantan chansonetes picarescas y dan sus correspondientes pasitos de can-can.

Por las calles circulan muchos ónmibus y tranvías. Carruajes, tanto de plaza como particulares, pocos. Y es que aquí no debe existir aristocracia o debe ser muy reducida; asombra, sí el infinito número de comercios, fábricas, etc.

No todas las calles son anchas y cómodas aunque estas abundan. En algunos puntos si entra uno por dédalo de callejuelas estrechas, retorcidas, sin luz, infectas y que forman el más singular contraste con la parte moderna de la población.

He admirado mujeres hermosas, pero pocas. Lo que sí me sucede, es que al comtemplar un par de pollitas lindas, espirituales, cuando me aproximo y las oigo expresarse en lemosín ... se me cae el alma a los pies. ¡Cuidado si me carga y me revienta el tal dialecto! Presumo que tanto les agrada aquí que casi no hablan de otra cosa.

Y ... ¿que más? ... Mucho más he visto sin duda en los días, diez días, que llevo en esta, pero ni lo recuerdo con suficiente exactitud para referirlo, ni paciencia tengo para contarlo. Creo además que ya llevo escrito bantante para la primera entrega.

Mañana 18 embarcaré en el vapor "Isla de Panay" y ... apartaos aguas y abrid  camino al buque, que en él vá Velón cansado ya de la chifladura penisular y dispuesto a recibir la competente dosis Filipina! Me voy a ultramar -que es mundo mejor- allí etc...
Presumo que mis memorales (pues esto no es una carta) merecerán los honores de la contestación. Esto si tus numerosas ocupaciones te lo permiten.

Hasta Port-Said.

Augusto.

sábado, 30 de junio de 2012

I De Cardexía a Misamis

"DE  CARDEGIA  A  MISAMIS"

"Notas de un viajero"
PROLOGO
D. César Augusto Velón Pardo
El prímero de Octubre de mil ochocientos ochenta y nueve, mi abuelo partía, no de Villalonga, Sanxenxo, sinó desde el pazo famuliar en la parroquia de Santa María de Filgueira, en Cardexia, Lalín, camino de las Islas Filipinas...

Mi abuelo, D. Cesar Augusto Velón Pardo, se encaminaba a tomar posesión de su plaza como Juez en una de las provincia españolas de Ultramar: las Islas Filipinas.  Éstas son las cartas que escribió a su amigo Emilio, ilustradas con fotografias reales de la época encontradas en el Pazo de los Pardo en Revel, Villalonga.

A Emilio:

Dedícote estos apuntes; en primer lugar, por la íntima amistad que mutuamente nos profesamos; y en segundo lugar por la convicción que tengo de que nadie como tú los apreciará y aún los supondrás un valor que seguramente no merecerán. Pero tú acostumbras a ver lo que de mi procede por cristal de aumento y sin duda calificarás injustamente estos mal perjeñados renglones a los que cuadraría mejor que "notas de un viajero", el pomposo título de "Impresiones de viaje", pero no me valgo de él por lo mucho que se ha abusado de esa frasecilla y que ocasiona se haga un gesto de desdén cada vez que nuevamente se lee. Iré apuntado lo que observe, lo que sienta, lo que me recuerde y todos los acontecimientos y aventuras que en mi peregrinación ocurran.

Y basta de preámbulos.

- I -
SALIDA  DE  CARDEGIA.    SANTIAGO.    CORUÑA.     MADRID. LLEGADA  A  BARCELONA
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Muy de madrugada me salí escapado el primero de Octubre por que sólo escapando de allí salir podía. Comprendí que no debía pasar por la escena de la despedida con todos sus accidentes, pues temía no ser capaz de salir del paso y emprender mi viaje entre lágrimas y quejidos... En fin, que en casa no sólo los engañé haciéndoles creer que mi marcha no era definitiva, sino que como todos andaban un poco escamados me largué sin decirles "me voy" y tan solo Nenesita me salió al portal a darme un adiós.

Y héteme camino de Prado a pié, como para despedirme de mis expediciones locomotoriles. En Prado metíme en el coche de la familia Pedreira, en cuya compañía hice el viaje a Santiago y con ellos pasé las horas que allí estuve. ¡Adiós Prado! ¡Borralla! ¡Puente Taboada! ¡Barrio! que diviso a lo lejos; y paso por Silleda y cruzo por Bandeira y llegamos a Puente Ulla donde hacemos alto para comer (que no lo hicimos mal). Pedreira y yo nos fuimos luego a ver la célebre y para mí misteriosa garganta de San Juan da Boba, volviendo luego a encajonarnos hasta Santiago a donde llegamos a media tarde.

Compostela presentaba el carácter especial del día de apertura de curso, se ve a los nuevos estudiantes examinando la ciudad y a los viejos recordándola; así que las muchachas hállanse animadas y vivificadas por el fuego sacro del amor al tornar a ver después de la ausencia de las vacaciones al dichoso estudiantillo; o en preparar y tender sus redes de cuyas mallas no pueden ni quieren librarse los hijos de Minerva. Arreglé mis asuntos en Santiago y el día dos a la noche marché en la Ferrocarrilana, llegando al amanecer del tres a la Coruña, bastante molido y fatigado.

Descansé; arreglé el asuntillo que allí me llevó y paseábame por la calle Real para hacer tiempo y me encuentro al "sordo de Gontán", cuyas aventuras ya conocerás, pero te encargo me tengas al corriente de su desenlace.

Tomé el tren de Madrid a las 5,30 de la tarde disfrutando a su salida de la hermosa perspectiva que ofrece la Coruña y su bahía, de la que puede gozar algunos momentos, pero que cambia un país árido y montañoso. La noche se viene encima y me priva de contemplar la campiña de Monforte; no vemos tampoco el Monte-Jurado, en donde bajo el túnel por donde pasa el tren hay otro que cruza el río Sil cuya orilla sigue la vía férrea por aquéllos sitios. No pude asimismo admirar en esta ocasión ni el exuberante Barco de Valdeorras, ni el airoso puente que en Toral de los Valos cruza el Sil, sirviéndole de estribos las bocas de dos túneles. Durmiendo recorrí todos esos lugares, así como también Brañuelas y el célebre túnel del lazo en el que pasa por bajo el sitio que se recorrió primero.

Y estamos en Castilla, de la que no quiero hablar pues salir de la hermosa Galicia para entrar en un país tan igual, tan triste, tan desprovisto de belleza; de esos accidentes naturales del terreno que hermosearle pudieran, es como si se entrase en el mismo desierto de Sáhara.

Dejemos pues, en paz a León, Astorga, Palencia, Valladolid y Segovia y trasponiendo el feroz Guadarrama, donde se pasa un túnel regular que tarda 4 minutos en cruzar el tren, y entremos en Madrid, inmenso hospital de los perdidos, como dice Pérez Escrich.

Detúveme en la Corte sólo dos escasos días que dediqué a arreglar mis asuntos en el Ministero de Ultramar y despedirme de algunos amigos.

Encontré a tu hermano muy disgustado por la marcha de Pepe...

Madrid estaba soso. En esta temporada de transición falta todavía gente y la que ha llegado ya, anda ocupada con la instalación de invierno. El Teatro Real y el Español aún están cerrados y los demás, exceptuando la Comedia y tal vez el Lara, dedícanse al género moderno, que merced a la corrupción del gusto, acabará con nuestro clásico teatro. No se encuentra una formal compañía lírica, ni dramática. Lo que priva son las funciones por hora con insulsas y gastadas revistas políticas; disparatados juguetes, y sobre todo, (esto es de rigor), presentar a las coristas luciendo sus propias o alquiladas formas. El traje de éstas hállase ya casi reducido a un pantalón de punto y calzonete o taparrabos. ¡Que decadencia!

No salí de la villa del Oso y el Madroño sin despedirme del espectáculo más genuinamente nacional: de los toros. El día de mi partida mataban Lagartijo y Frascuelo. Ya comprenderás que dada mi afición, no pude por menos de asistir a la corrida aunque salí de la plaza escapado para ir a comer a toda prisa y luego a la estación del Mediodía donde me enchiqueré el día seis a la siete y media de la noche.

Después de Vallecas, Vicálvaro y otras varias estaciones llegamos a Guadalajara. Nada vi más que la estación. Llégase más tarde a Alhama, célebre por su balneario y donde pude admirar unas peñascosas montañas casi verticales, que circundan unos valles llanos como una hoja de papel y perfectamente cultivados. Los limites de las fincas hállanse tirados a cordel y los sembrados y plantíos con perfecta simetría. Pero a todo estola noche avanza y me parece oportuno dormir o por lo menos tenderme un rato.

Desperté cerca ya de Zaragoza, y me preparo para dirigir un vistazo a la herítica e histórica Ciudad. Vemos en la cima sobre el caserío, esbeltas torrecillas que se parecen a minaretes árabes. Luego diviso la iglesia del Pilar en cuya arquitectura entra también el estilo mozárabe a lo que creo. Una amplia cúpula central rodeada de otras más pequeñas pero que elevan sus agujas como para enviar a los cielos las oraciones que los mortales murmuran bajo sus muros ... Pero el tren sigue su marcha y nos conduce por un puente de hierro desde el que se admira otro próximo construido de sillería. Entramos en la estación y a los pocos minutos ¡Adiós Zaragoza!

El terreno, aunque más hermoso que el de Castilla, es poco accidentado. Cultívase el olivo, la vid y también creo algún arroz. Elévanse a trechos algunas montañas y es muy frecuente ver en sus cimas ruinas de, en otro tiempo, inexpugnables castillos. (Cuando estudié historia de España, aprendí: que Castilla debía su nombre a las muchas fortalezas que los señores feudales erigían para la defensa del territorio contra los sarracenos. Líbreme Dios de contradecir tal especie; pero lo que si he observado, y he cruzado Castilla por varias provincias, en diversos viajes, lo que he observado es que Castilla es la región de España, de las que conozco, donde menos castillos se encuentran). Admirable es el de Monzón por junto al que pasamos unas estaciones antes de llegar a Lérida.

En Manrresa, vense infinidad de fábricas. Cruza la villa un poco caudaloso río, con sus aguas completamente turbias pues continuamente se ven detenidas por bien construidas presas que las conducen para utilizarlas como motor en diversos establecimientos industriales. A cada cuatro pasos, puede decirse, se ve un puente. En el centro de la población elévase una monumental iglesia de estilo gótico a lo que infiero.

A partir de aquí, cada estación es un centro mercantil e industrial. Vense talleres iluminados por luz eléctrica como en Sabadell y en todas parte infinidad de establecimientos fabriles.

Y después en Moncada (última estación) se acera la Condal Barcelona. Caminamos ya por entre pueblecillos que son verdaderos arrabales de la gran ciudad, hasta que al fin penetramos en el amplio recinto de la estación. Despídome de los compañeros de viaje, y cogiendo mis bártulos atravieso por entre la turba, de factores, cocheros, ganchos de fondas, etc., etc., que aturden a uno con sus gritos y ofrecimientos. Dejo que coja mis maletas uno que me invita con la fonda u hotel Universal y le sigo. Entramos en un ómnibus que nos conduce por junto al Arco del Triunfo de la Exposición, que ya veré de día y con calma para darte cuenta de él, y recorriendo algunas calles desembocamos al fin en la rambla y dejando allí "le voiture" nos encaminamos a pié a la fonda que está a cuatro pasos.

Ya estoy pues en mi última estación de tierra firme. Aquí pasaré algunos días esperando el embarque que será el 18 en el vapor de la Trasatlántica "Isla de Panay".

Suspendo pues aquí y dejo para capítulo aparte el referir lo que de Barcelona se me ocurra contarte.

Próximo capítulo: Barcelona

domingo, 10 de octubre de 2010

Los Velón, una familia de centauros.


Artículo publicado en la sección "De tal palo..., tal astilla" del diario La Voz de Galicia de 10/10/10

La vida de Nacho Velón bien podría valer para escribir un buen guión de cine. Una de esas historias de inesperados y radicales giros vitales que arranca hace 55 años en el Pazo de los Pardo de O Revel, en la parroquia sanxenxina de Vilalonga, donde nuestro palo se crió hasta los 10 años antes de ir internado a un colegio de Madrid. Desde entonces, y hasta su actual condición de coordinador del partido UPyD para el norte de la provincia de Pontevedra, Nacho Velón descubrió y se entregó a la pasión de su vida, como San Pablo. Pero en su caso, en vez de hacerlo cayéndose de un caballo, lo hizo montándose en un equino.
Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas en la capital del estado, el protagonista de nuestro particular biopic alternó trabajos en agencias de publicidad con puestos en los departamentos de márketing y merchandising de multinacionales como Pepsi o Philips. Y «a los 40 años me monté por primera vez en un caballo», descubriendo en ese preciso momento que «el caballo es un veneno que ya no te permite dejarlo».
Fue la casualidad la que quiso enganchar a Nacho Velón a la hípica. «Fue durante un fin de semana de escapada con la familia a una casa de turismo rural en el País Vasco, en Murua, cerca de Vitoria, cuando el turismo rural estaba empezando en España y en el País Vasco le llamaban agroturismo. Por allí había un picadero y un tipo loco me dejó montar con mi hija pequeña, Carla. Ella tendría tres o cuatro años». Entonces Carla aún no sabía que el flechazo que había enamorado a su padre la había traspasado también a ella subida en su regazo a lomos del mismo animal.
Hasta ese momento «mi única experiencia con los caballos era de cuando pequeño iba con mi familia a A Lanzada en un carro tirado por caballos. En casa había dos, pero no recuerdo que se montasen», rememora Nacho Velón.
Después de la experiencia en el País Vasco «empecé a acudir a un picadero en Madrid, el Trébol, que ya no existe. Estaba cerca de casa y a 500 metros del trabajo. Y a veces, en vez de ir a comer a casa o con los compañeros, comía un bocadillo en la cantina del picadero y aprovechaba ese tiempo para montar».
«Un día fui a El Corte Inglés a comprar libros de hípica, y descubrí que no había ni una sola guía sobre dónde poder montar a caballo en España. Y con la misma, me despedí en la agencia de publicidad en la que estaba trabajando, monté mi propia editorial, Revel Comunicación y Márketing, y escribí la primera guía hípica nacional, en la que relacioné todos los centros ecuestres públicos del país, e incluí directorios de veterinarios, herradores, transportistas...».
Era finales de los años noventa. «Cuando me di cuenta de que hacía lo mismo que en la agencia, y que lo que quería era dedicarme a los caballos, me volví a O Revel, a Vilalonga, y en unas tierras que me dejaron mis padres monté un centro ecuestre, el Club de Campo Revel», relata Nacho.
Escuela
Allí vivió hasta el 2007 de ofrecer desde paseos a caballo para los turistas hasta una escuela hípica por la que pasaron más de medio millar de chavales de entre 8 y 14 años de Sanxenxo. «Los íbamos a buscar a la puerta del colegio, y después los llevábamos a sus casas».
La cosa iba tan bien que Nacho gestionó y consiguió 36 millones de las antiguas pesetas de los fondos Feder de la Unión Europea para construir un picadero cubierto. El problema es que a pesar de todos los informes a favor el Concello de Sanxenxo no le dio la necesaria licencia municipal «porque el alcalde de entonces, Telmo Martín, quería hacer una ciudad del caballo al lado del campo de golf». Posteriormente «el Concello me hizo venderle el terreo del picadero para hacer una guardería». Y hoy, apunta, ni hay ciudad del caballo ni guardería.

"Cuando subes a un caballo y te gusta, tu cuerpo se prolonga en él y el caballo acaba en ti"


Perder el centro de O Revel fue un duro golpe para Nacho. Pero más duro resultó aún no poder volver a pasarse encima de un caballo las hasta diez horas que más de un día disfrutaba en sus buenos tiempos. A raíz de un accidente de moto hoy tan solo puede permitirse pequeños paseos a lomos de un equino. Un trance al que añadió el drama de ver como en su convalecencia le robaban sus caballos. Por suerte, la Guardia Civil pudo recuperar una yegua, Xana, que hoy disfruta su hija Carla.
Cuando se le pregunta por qué le engancha tanto la hípica, el sanxenxino dice que es algo que no puede explicar. «El caballo es un animal inteligente, con el que te puedes compenetrar. Cuando te subes a uno y te gusta, tu cuerpo se prolonga en él y el caballo acaba en ti», recreando el centauro de la mitología.

Carla comparte la misma pasión e idéntica dificultad para describir su vínculo con los equinos. «No entiendo a esa gente que va a un picadero solo a montar -explica-. Disfrutar del caballo incluye todo, darle de comer, ver cómo está cada día, ensillarlo... Convivir con él». Por ello, aunque no se ve viviendo de la hípica, reconoce que no le importaría hacer horas de moza de cuadra.

Carla comenzó pronto a ayudar a su padre en el centro de O Revel, acabando como monitora de los más pequeños de la escuela y guía de turistas. Ahora «solo practico en verano, cuando vuelvo a Galicia» con su Xana, «porque es una actividad cara», y eso que no practica la modalidad deportiva. Desde Madrid «lo echo muchísimo de menos». Y el verano solo acaba de terminar.

miércoles, 2 de junio de 2010

Magdalena Chicón, emotiva despedida en Revel

En la tarde de ayer, cientos de vecinos dimos su última y emotiva despedida a una Gallega de Málaga, Magdalena Chicón, vecina de O Revel.

Todos los que tuvimos la suerte de conocerla sabemos de su buen carácter, su bondad, su amor por la familia y su condición de malagueña en perfecta simbiosis con su amor y apego por nuestra tierra gallega; donde, junto con Guillermo Abal, fundaron una familia que sin duda lleva el sello acuñado por sus progenitores.

Desde este blog deseo sumarme al dolor y condolencias estos días expresadas por todos sus vecinos, amigos y familiares, a la familia Abal y a la familia Chicón, especialmente a su marido Guillermo Abal Lima y a sus hijos Elena, Guillermo, Lupe, Mera y Santi Abal Chicón.

Para todos ellos, mi más sentido pésame en la seguridad de que una sonrisa aflorará en nuestros rostros cuando recordemos la buena persona, esposa, madre y abuela que siempre ha sido nuestra eternamente querida Magdalena.

Descanse en Paz.

martes, 11 de mayo de 2010

Tránsito por el istmo de A Lanzada

De nuevo las competencias (o incompetencia) de las distintas Administraciones Públicas que que rigen sobre este espacio declarado espacio natural, vuelven a sumir a todos los vecinos en el limbo de la inseguridad jurídica para cuantas personas deseen transitar desde Sanxenxo a O Grove, y viceversa.

Ya no se trata únicamente de un problema denunciado por los Jinetes de O Salnés que transitan a caballo por este istmo que une Sanxenxo y O Grove. El problema afecta a todas las personas que quieran desplazarse de un concello a otro en bicicleta, ciclomotor, caminando, en tractor y un largo etcétera que únicamente excluye a los que transiten en automóviles.

La anunciada autovía que transcurrirá por el citado istmo de O bao (A Lanzada) carece de una vía de servicio por donde se pueda transitar sin riesgo de ser atropellado por los automóviles que circulan a considerable velocidad. Ni que decir tiene si el transito se realiza caminando o mediante algún otro medio de transporte diferente al automovil.

Lo paradójico, es que Costas del Estado dice que la propiedad es suya, pero Medio Ambiente de la Xunta tiene las competencias de regulación y conservación, por lo cual aún no tengo claro quien manda allí.

En cualquiera de los casos, La Asociación Cultural Ecuestre Xinetes do Salnés recurrió legalmente las sanciones impuestas a varios jinetes por transitar por dicho espacio. Dicho recurso fue atendido y las sanciones anuladas en virtud de que el uso de dicho espacio no estaba legalmente regulado, y por consiguiente, lo que no está prohibido no puede ser sancionado.
Tras este recurso aceptado por la Administración Autonómica, Xinetes do Salnés acordaron con Medio Ambiente de la Xunta que el tránsito se realizaría por los senderos de herradura que sobre plano se pactaron, y que con posterioridad fueron remitidos por este organismo a la Dirección de Conservación de la Naturaleza, para que fuesen tenidos en cuenta en la futura regulación y normativas de este espacio protegido. Por su parte, Xinetes do Salnés presentaron escrito en Costas del Estado poniendo en conocimiento de ese organismos los acuerdos alcanzado con la Xunta, y copia del plano con los senderos ecuestres pactados.

Seis años después la historia se repite. Costas del Estado pide a los Xinetes do Salnés que presentemos la autorización para transitar por un espacio natural, para el cual no existe normativa alguna que prohiba transitar a caballo (por donde siempre se ha transitado, he incluso pastoreado).

Por ello, de nuevo, Xinetes do Salnés presentaron en Costas del Estado, en Marzo de 2010, un escrito poniendo en conocimiento del Servicio de Costas del Estado todas estas circunstancias; asimismo el Presidente y el Secretario de esta asociación se reunieron con el responsable Provincial de Costas para tratar este tema, en la confianza de que algo que no está prohibido, no precisa autorización alguna.

Pues bien, la respuesta de estos Organismos no se ha hecho esperar demasiado..., para no aclarar nada.

Recientemente Costas ha respondido a la asociación de Xinetes mediante una carta que literalmente dice:

Como continuación del oficio de este Servicio Provincial del pasado 12 de Enero de 2010, el cual está relacionado con el asunto de referencia (senderos para caballos en zona del istmo de A Lanzada. concello de Sanxenxo) se pone en su conocimiento que, recabado informe de la Jefatura Territorial de la Consellería do Medio Rural, de la Xunta de Galicia, a través de escrito de fecha 15/abril/2010, el citado organismo ha informado, entre otras cuestiones que "Hasta el momento, este espacio natural carece de Instrumentos de Planificación u Ordenación, no constando que exista autorización de este organismo para el desarrollo de esta actividad a través del sistema dunar de A Lanzada"

A la vista de los expuesto, y dado que la zona en cuestión se trata de un espacio natural protegido, el pronunciamiento de este Servicio queda supeditado a la obtención del pronunciamiento a favor de la citada Consellería al respecto.

Es de lamentar que, casi seis años después, no existan instrumentos de Planificación y Normativas para este espacio natural, pero su inoperancia no puede ni debe servir para evitar o sancionar el transito de equinos, personas, bicis y demás entre dos concellos limítrofes. Dado que todo sigue supeditado a a la obtención del pronunciamiento favorable de la Consellería, hago desde aquí un llamamiento a políticos y funcionarios para que, de una vez por todas, se pronuncien favorablemente para garantizar el derecho de todos los vecinos a transitar por el istmo de A Lanzada para trasladarse de un concello a otro.

lunes, 8 de marzo de 2010

Xinetes do Salnés en la Lanzada




Parece que Xinetes do Salnés tendrán que volver a movilizarse para defender el tránsito de caballos por el istmo de la Lanzada.




Hace pocos días, un "caballero" de este colectivo de Xinetes fué requerido por Costas del Estado para que presentase en ese Servicio el permiso escrito que autorizaba a transitar por el espacio de terreno de propiedad vecinal, que comunica los Concellos de Sanxenxo y O Grove.




Resulta paradojico que la Administración nos requiera un permiso por escrito para hacer algo que no está prohibido, ni tan siquiera legislado: el tránsito de caballos por el istmo de A Lanzada.




Esta asociación (Xinetes do Salnés), en conversaciones mantenidas con el Delegado Provincial de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, acordaron regular el tránsito equino por el mencionado espacio natural aprovechando los antiguos caminos existentes, lo que en la práctica suponía señalizar tres senderos ya existentes que dan acceso al camino que recorre longitudinalmente el istmo. Para ser mas concreto, se accedia al istmo por el parking de los surferos; por la rotonda donde acaba la vía rápida y por la parte del sanatorio, ya en O Grove.




Los senderos de herradura marcados sobre plano, que fué enviado por Medio Ambiente a otros organismos que se ocupan del tema, incluian el camino de herradura tradicional, que permite transitar a los jinetes de O Grove desde las proximidades del sanatorio, longitudinalmente y por el centro del istmo, hasta el parking de la antigua pista de aviación; desde ese punto, y transitando en paralelo a la tarima de madera que usan los peatones, finalizaba el acceso a Sanxenxo por el parking de los surferos junto al puesto de los socorristas.




Está pendiente una nueva reunión para que, una vez más, las autoridades recapaciten sobre el hecho de que los vecinos de O Salnés tenemos derechos; y uno de ellos es, sin lugar a dudas, el derecho a transitar a lomos de un caballo entre Sanxenxo y O Grove, cosa que solo puede hacerse por el istmo de A Lanzada.

martes, 19 de enero de 2010

Adios a los "pinos mansos" de Revel




El reciente vendaval que hemos sufrido los gallegos hace pocos días, ha sembrado la destrucción por donde pasó. Sus efectos en Revel han sido mucho más devastadores que el famoso Hortensia.
Tal y como dice el aforismo, vale más una imagen que mil palabras..... por eso en esta ocasión me voy a limitar a colgar en este blog algunas fotos que he tomado en el "pinar manso" del Pazo de la familia Velón, en Villalonga. De la fuerza del viento (rachas de 160 Km/hora) dan buena prueba los centenarios pinos que han sido arrasados en tan aciaga noche. Con ellos, una seña de identidad de nuestra parroquia deja paso a la desolación....

viernes, 1 de enero de 2010

Primero de Enero a caballo


Tras el grave accidente que sufrí hace dos años, este Nuevo año de 2010 no lo he podido celebrar realizando mi tradicional paseo a caballo del primero de Enero por la playa de la Lanzada.
Esta mañana, cuando otros tomaban un chocolate caliente tras una Noche Vieja en ocasiones torrencial, me he acercado hasta la playa.... La marea estaba baja, muy baja, ideal para galopar sobre la arena mojada de la bajamar. He cerrado los ojos, y al instante he sentido el suave ondular del equino mientras galopaba con cadencia y comodidad por la extensa llanura de la playa de la Lanzada.
Durante años fuí fiel a este rito de comenzar el año paseando por la playa que tantas alegrías, emociones y satisfacciones me ha proporcionado cabalgando, solo o acompañado, a lomos de alguno de mis caballos. Esta mañana, con los ojos cerrados, volví a sentir el viento en la cara, las gotas y la arena salpicando, el reflejo de nuestra silueta sobre el agua y cómo, durante instantes, caballo y caballero forman ese binomio perfecto que algunos llevan a sintetizar en forma de un animal mítico, el Centauro.
A mi sentida fustración por no haber podido disfrutar de esas indescriptibles sensaciones, que solo los jinetes y amazonas podemos compartir, he tenido que sumar una nueva fustración derivada de la desidia de los políticos ante las cosas sencillas que atañen a muchos ciudadanos amantes de los caballos. Me refiero concretamente al tránsito de caballos entre los Concellos de Sanxenxo y O Grove.
La actuaciones que se están desarrollando en el Espacio Natural de O Bao, para facilitar el tránsito de personas desde la zona hostelera de A Revolta hasta la playa de la Lanzada, han poblado este Espacio Natural de cercados de troncos y paseos sobre tarimas de madera (facilmente traspasable por personas y animales pequeños, no así por vacas, caballos y animales de envergadura) que dificultan, cuando no lo imposibilitan totalmente, el transito de estos animales y sus propietarios por unos terrenos que son de propiedad comunal.
Esto puede parecer un asunto menor, ya que los jinetes afectados por estas nuevas construcciones puede que no lleguen a ser 200 o 300 frente a los miles de bañistas que acceden a estos espacios, pero lo que resulta indignante es comprobar como una vez más, las Administraciones Públicas ignoran e estos ciudadanos e incumplen los acuerdos pactados previamente para regular el paso de caballos por la playa de la Lanzada, y su tránsito por el Espacio Natural de O Bao, para acceder a O Grove desde el Concello de Sanxenxo.
La Consellería de Medio Ambiente ha obviado en sus actuaciones los acuerdos pactados con diversos colectivos (Jinetes do Salnés, Criadores de Caballos y diversos Clubes Hípicos), realización de las sendas (o caminos de herradura) señaladas sobre planos y pactadas, y que todos aceptaron respetar.
Desde este blog quiero hacer un llamamiento a la Asociación de Vecinos de Noalla, muchos de cuyos miembros poseen caballos y son habituales usuarios de estas sendas, para que los accesos y caminos aptos para caballos sean reales y señalizados, tal y como se comprometieron a hacerlo en su momento. De otro modo, nunca más podremos salir a cabalgar junto a nuestros amigos de O Grove: No es asi, Modesto, Adolfo, Gulías, Baquero, Oscar, Rafa, Gabriel, Nuria, Samuel, Edu, Tomás, Isidro y muchos, muchos más?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Equipamientos en O Revel

De nuevo, otra vez más, el Concello de Sanxenxo, vuelve a recurrir a los engaños y mentiras para ocultar a los vecinos la realidad de lo que acontece con los terrenos de O Revel, donde está previsto que la Consellería de Educación construya un nuevo colegio para Villalonga.


(ver propuesta de ordenación propuesta por el Concello año 2006)


Desde hace años vengo reclamando del concello información relativa a este asunto, toda vez que soy propietario -a título personal- de una parcela de tres ferrados, y de otros dos ferrados mas conjuntamente con mis hermanos. Sobre esas parcelas (fincas) y otras pertenecientes a más vecinos del lugar, es donde se ubicará el futuro colegio que hoy anuncian profusamente los medios de comunicación, tras la visita efectuada ayer por la Corporación, y la Consellería, a dichos terrenos.


No término de entender como es posible que el Concello ponga a disposición de la Consellería unos terrenos que no son de su propiedad, pese a que en su momento se nos hizo a todos los vecinos implicados una oferta de compra que rechazamos por insuficiente, ya que la cantidad ofertada por metro cuadrado era seis veces menor que la pagada por que la finca de la familia Pazó, en Punta Vicaño, que estaba calificada como zona verde, cuando la calificación urbanística de O Revel era de Zona de Equipamientos, y por lo tanto SI se puede construir sobre ella.

(ver plano adjunto del PXOM de Sanxenxo, en vigor)
Escuso adjuntar el certificado Catastral, o el del Registro de la Propiedad de Cambados, ya que entiendo que nadie pondrá en duda lo que aquí afirmo. No obstante, si algún blogero mantiene sus dudas al respecto, estaré encantado de publicarlo en la próxima ocasión.
Pués lo dicho, somos varios los propietarios de terrenos afectados por el Concello de Sanxenxo para el colegio de Villalonga, por lo que malamente la Consellería de Educación y el Concello pueden disponer de unos terrenos que no son de su propiedad. Por mi parte, estoy dispuesto a escuchar una improbable oferta del Concello, o a esperar al correspondiente proceso de expropiación.
Todo esto me induce a pensar que, una vez más, el Partido Popular realiza las consabidas y repetidas promesas que viene haciendo desde la época de Telmo Martín a los vecinos de Villalonga para silenciarlos y dorarles la píldora por la ampliación de la estación de FENOSA.




jueves, 17 de diciembre de 2009

Líderes vecinales de Villalonga...?


La caótica situación en la que se encuentra desde hace años el Partido Popular de Sanxenxo (recordemos que se gobierna por una Gestora), parece tener su última expresión en Villalonga, donde los vecinos parecen rebelarse frente al clientelismo de las asociaciones vecinales de la parroquia, cuyos dirigentes parecen actuar desde hace años al dictado del PP que gobierna en Sanxenxo.


Reconozco que mi crítica esta influenciada por asuntos personales previos, pero no puedo menos que recordar el grado de movilización alcanzado por todas las asociaciones vecinales de Sanxenxo (creo recordar que 6 ó 7), capitaneadas por García Padín y González Pombo (Ferreiro), que no dudaron en emitir un comunicado conjunto acusándome de los retrasos en los equipamientos de O Revel.

En aquella ocasión todas las asociaciones se pusieron de acuerdo para acusarme injustamente (el tiempo da y quita razones) y ofender rastreramente el buen nombre de la familia Velón. Son cosas que no se olvidan facilmente.


Pero al día de hoy, ante una situación que preocupa de verdad, y muy seriamente a TODOS los vecinos, la inoperancia de todas estas asociaciones, teóricamente representadas en CODESEVI, es palmaria.


Villalonga lleva años reclamando el traslado de la subestación de FENOSA que está situada junto a la gasolinera, lo cual entraña un doble peligro para toda la Población. Por un lado el evidente riesgo para la salud pública que supone para la población los campos electromagnéticos que sin duda la instalación emite; por otro lado el riesgo evidente que supone la ubicación de la gasolinera a escasos metros de la subestación, lo que encaso de accidente podría ser catastrófico.


Ante esta situación, los mencionados "líderes vecinales" se encuentran desaparecidos. No se pronuncian. Y lo que es peor, ante el anuncio de que la subestación va a ser ampliada, redoblan su silencio y lanzan el rumor de que la directiva de CODESVI se renovará en breve....


Todo son cortinas de humo para fines inconfesables ante la opinión pública. Además del evidente interés des estos "lideres" en el centro socio-cultural de O Revel (para algunos, la pista de baile), otros pensamos que el verdadero interés es que, de ampliarse la subestación en Villalonga, FENOSA no tendría que construir la estación prevista en el Parque empresarial de Nantes, lo que ahorraría al Concello la cesión del suelo, y a los promotores del parque empresarial el pago de dicha instalación.


En cualquiera de los casos, a estas asociaciones parece llegada la hora de rendir cuentas ante sus vecinos, y ponerse al frente de las urgentes reindivicaciones vecinales, caso de que tengan la talla ética e intelectual que ello requiere.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tocan a rebato las campanas de Villalonga...din, don,



A través de la red me llegan los sonidos de la incipiente rebelión vecinal de Villalonga, esta vez más en serio y con mayor dosis de descontento (cuando no de cabreo), ante el último de los desaires que desde hace años viene padeciendo esta parroquia de Sanxenxo.


La ampliación de la Subestación Eléctrica que FENOSA tiene ubicada en el centro del casco urbano de Villalonga, junto a la gasolinera, es una nueva bofetada a la parroquia que lleva años pidiendo su traslado.

No contentos con ello, parece que ahora la idea es AMPLIAR la Subestación en lugar de trasladarla fuera del casco urbano.


A dos kilómetro de distancia, aproximadamente, el rimbombante Parque Empresarial de Nantes yace en el sueño de los inanimados por falta, entre otras cosas, de una estación eléctrica que FENOSA tiene que instalar alli. Pués bién, lo que podría ser una ocasión inmejorable para que el Concello gestionase ante la compañía eléctrica el traslado de la subestación de Villalonga al Parque Empresarial, se ha convertido en una nueva afrenta a los vecinos de Villalonga, ante el complice silencio de las dos concejalas del PP oriundas de dicha parroquia, y la inoperancia de los colectivos vecinales que no dejan de ser una simple correa de transmisión del PP de Sanxenxo.


Pero esta vez parece que la dosis de cabreo vecinal ha llegado a cotas antes nunca alcanzadas. Es la gota que hace rebosar el vaso; y se preveen movilizaciones vecinales no exentas de acciones encaminadas a llamar la atención de los responsables locales, provinciales y autonómicos ante el abandono institucional y político, y la falta de servicios elementales como lo son un centro de salud, colegio, guardería infantil, etc. que vienen padeciendo los vecinos de Villalonga desde que el Partido Popular gobierna en el Concello de Sanxenxo.


Se están recogiendo firmas en muchos locales de la parroquia para forzar al Concello y a Fenosa, por internet creo que también, para pedir el traslado de la subestación al Parque Empresarial, pero todo esto no es más que el comienzo de una explosión vecinal en demanda de las tantas veces prometidas instalaciones y equipamientos sociales en O Revel


En esta ocasión, nuestros munícipes regidores harán bien en tomar buena nota del auténtico estado de la opinión de los vecinos, ante la extrema tomadura de pelo a que se ven sometidos por los mismos políticos a los que les dieron su voto en las ultimas elecciones municipales.


No debería olvidar el PP que la parroquia de Villalonga es una autentica cantera de votos para el PP, partido que año tras año desprecia olímpicamente a los que les llevaron al gobierno municipal.


Lo dicho, en Villalonga se avecinan tiempos revueltos ante la desidia y falta de voluntad política en el Concello por cumplir sus reiteradas promesas electorales.


Asi son las cosas, y así las cuento como dije que haría.